Todo trastorno alimentario tiene un comienzo, empecé cuando estaba pasando una depresión a causa de bullying, en la cual engordé unos kilos y como estaba rellena, pues me obsesioné, quería verme delgada, menos números en la báscula. Tenía 12-13 años, cuando comienzas en un TCA no sabes en qué te estas metiendo, yo simplemente quería adelgazar, gustarme, porque no me gustaba nada, y veía la manera comiendo menos o dejando de comer, al principio comía menos, ir restringiendo hasta que cuando te das cuenta dejas de comer completamente todo y te da miedo ingerir cualquier cosa. Yo estaba tan desesperada que recurría a veces a internet a buscar métodos de adelgazar, y sí, encontré las famosas páginas Ana y Mía, aquellas páginas que en lugar de ayudarte, te matan poco a poco, yo vi ideas de ahí.
Como era pequeña mis padres controlaban mi alimentación y trataba de deshacerme de la comida, y recurría a a los vómitos porque temía engordar. Sé lo que es ayunar, tener miedo a ingerir cualquier cosa porque piensas que al no comer casi engordas el tiple, el acostumbrarte a no comer, el gustarte sentir el estómago vacío. Para mí los días de ayuno era un orgullo, y los días en los que tenía atracones, me odiaba totalmente. Sé lo adictivo que se vuelve el bajar de peso, y querer bajar más y más, y lo peor que no te das cuenta de lo delgada que vas quedando. Yo cuando empecé jamás me desmayaba ni tenía problemas de salud, podía tirarme días ayunando y comiendo lo mínimo o alimentarme de bebidas gaseosas, que estaba tan genial.
Conocí personas que tenían más años este TCA y que tenían problemas de salud y se desmayaban y eran ingresadas. Yo jamás pensé que iba a terminar ingresada por ello, ni que iba a traerme los problemas de salud que ahora tengo. Pensaba que tenía todo en control, me enorgullecía cada mentira que se creían mis padres, cada plato que tiraba, cada día que pasaba sin comer, y cuando la ropa me quedaba grande, o veía cambios en mi cuerpo. Siempre estaba tocándome los brazos, las piernas, las caderas, la cara, para sentir si había adelgazado o engordado. Siempre estaba pesándome. Me arrepiento tanto de haber hecho eso a mi cuerpo, de haberme ido matándome poco a poco. El peso mínimo al que llegué fue a 38, no llegué a estar ingresada porque controlaba la comida, pero anteriores veces sí lo estuve por desmayos que me fueron viniendo al crecer.
De verdad, no caigáis en esto, y las que estéis luchad por salir de este infierno. Yo cuando pesaba eso, no era feliz, me seguía viendo gorda, psicológicamente estaba muy mal, depresiva, sin fuerzas para nada, me costaba hasta pensar. La anorexia me ha afectado en muchísimos aspectos de mi salud, y sobre todo me afectó cuando estudiaba, no conseguía concentrarme, o me dolían los músculos y apenas podía esforzarme en nada. Sé lo que es hacer ejercicio y no poder parar porque necesitas perder lo que te hicieron comer o lo que tu misma comiste, y de lo que luego te arrepentiste. Esas propias reglas nos la impone nuestra mente anoréxica.
Claro que hay podemos salir, no creo que al 100% pero con fuerza de voluntad y comiendo sano y aprendiendo a aceptar nuestro cuerpo y queriéndonos podemos superar esta enfermedad. Ahora yo no puedo estar sin comer, aunque quiera no hacerlo, a la mínima me desmayo, o me dan bajadas fuertes de tensión. No sé si estoy metiéndome en una diabetes por la mala alimentación, la piel se envejece antes, te salen arrugas prematuras, se te cae el pelo, se te va la regla, o quedas con regla irregular.
En fin, solo hay que mirar internet para ver las consecuencias, pero yo no hice caso nunca. No es lo mismo leerlo que padecerlo, o que te pase, de verdad, si yo en el pasado hubiese podido cambiar eso, haber hecho las cosas de otra manera, de adelgazar sin dañar mi cuerpo, mi salud, sin duda lo hubiese hecho. Pero ahora no hay vuelta atrás, y cada acto tiene su consecuencia. Actualmente me sigue preocupando mi aspecto, mi peso, y que la talla pequeña me siga valiendo, lo reconozco, pero no sigo castigándome, o por lo menos intento no hacerlo, lucho cada día contra mi misma, autoconvenciéndome de que un cuerpo no lo es todo y que la salud de uno es lo más importante. Y a día de hoy, aunque estoy jodidísima de salud, y siempre de médicos, soy feliz, cosa que antes no lo era en absoluto, me quiero y acepto tal y como soy, y trato de ser positiva y no dejarme envenenar por modas o por comentarios ajenos o por sí misma.
Por eso, si tú estás padeciendo esto, pide ayuda, en un futuro te darás cuenta lo malo que fue castigar tu cuerpo por perder peso y adelgazar. Y ante todo, cuéntalo, pide ayuda, está en riesgo tu futuro, tu salud del futuro, igual ahora no te pasa factura pero más adelante sí.
Y si no eres tú la que lo padece, pásaselo a alguien que lo padezca y que pida ayuda si crees que por sí sola no podrá en un principio.